diario-de-claudia

Comentarios, opiniones, recuerdos, voladas....

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Nombre: Aidual
Ubicación: Colina El Pino, La Serena, Chile

lunes, julio 31, 2006

Recordando hace 10 años...


Hoy es 31 de julio... hace 10 años (1996, para no gastarse sacando cuentas), estaba con una guata enorme, acababa de terminar el internado rural en el Hospital de Cauquenes, donde se me conocía como "la interna guatona" y conocí el buen y el mal trato de parte de las colegas (aunque los recuerdos son mayoritariamente buenos). Terminaba una etapa importante de mi vida, estaba a punto de graduarme, y acababa la convivencia con tres excelentes compañeras y amigas.
Aunque la vida y el destino nos ha llevado por diferentes caminos, recuerdo con muchísimo cariño el tiempo y las anécdotas compartidas con tres mujeres diferentes y preciosas:
Carola, la alegre del grupo, chacotera, simpatiquísima, pero súper ubicada y seria cuando correspondía. Llevó la tele al internado, y dos veíamos la telenovela del canal 13 y dos veían TVN, así que salomónicamente nos turnábamos día por medio para quedar todas contentas. También jugábamos "maravillozoo" con los peluches de cada una, y nos reíamos a mares acordándonos de las canciones y las modas de cuando éramos chicas (¿quién no se puso esas botas blancas con chasquillas?). Volvió a Santiago y trabaja en un consultorio pionero en el modelo de atención familiar. Creo que ya está en una jefatura. Hace tiempo que no nos vemos ni hablamos, pero la recuerdo con mucho cariño...
Susan... era un plato. Era la tímida del grupo (en aquella época), recuerdo cuando fuimos a visitar al cura de la parroquia, y mientras las otras 3 nos peleábamos por hablar, ella miraba con cara de sufrimiento. También son inolvidables los gemidos nocturnos (¡qué pesadillas tendría esa chiquilla!), y algunos comentarios desafortunados, o la vez que se cortó los dedos abriendo un tarro de atún... Luego cambió. Y muchísimo. Cuando la volví a ver era un huracán de personalidad y atrevimiento. Trabajó en muchos lugares, creo que ahora vive en Santiago... hace años que no sé de ella.
Pame, la lady del grupo. A la madrina de Diego no recuerdo haberla visto nunca con un pelo fuera de su lugar. En el internado compartíamos pieza, y se preocupaba de despertarme para tomar desayuno y alimentar al bebé (decía que yo le importaba un coco, pero no quería un niño con RCIU). Era un ejemplo de pulcritud y orden, y acabó trabajando en ese mismo hospital, a los pocos meses de habernos recibido. La pobre las pasó de quico y caco al principio, pero ahora creo que está bien. Trabaja bien, se casó, está esperando una bebé y me imagino que se quedó definitivamente en Cauquenes, aunque antes tenía las intenciones de irse. Fue un tremendo apoyo, una gran amiga que me acogió en su casa como una más de su familia, a quien aún quiero mucho.
Fueron cuatro meses intensos y de sentimientos encontrados, meses que marcaron nuestras vidas, y que espero que ellas recuerden con el cariño y la nostalgia con que las recuerdo yo.

jueves, julio 20, 2006

La tele y yo...


Me encanta ver tele... y lo confieso sin culpa (por lo menos, sin demasiada culpa). Debo reconocer dignamente que si mi hijo heredó cierta fascinación por la pantalla (en general), es en gran parte responsabilidad mía: compartimos muchos gustos, como la comida china, la lectura, mirar las patentes de los autos, el cine y ... la tele.
Si bien no tengo mucho tiempo para sentarme a ver tele, trato de ser selectiva con lo que veo, tampoco se trata de freìr mis neuronas con chatarra mental. Aunque suene snob, me cargan los programas "de conversación", los de farándula y cahuines varios (tipo SQP, o Kike), y hoy en día ni siquiera veo noticias, porque me deprimen. En este último caso prefiero leer los diarios por internet, así selecciono conscientemente lo que leo y no me cargo con exceso de vibras negativas.
Debo agradecer que la insistencia de mi hijo con su abuelo haya provisto de TV cable (genial invención). No se trata de pasar viendo el History channel, ni mucho menos, pero uno agradece la variedad... y ahí entramos derechamente en materia. Así como la gente sigue las novelas (nunca vi la esclava no se cuánto) yo sigo la historia de las "Gilmore girls" jueves a jueves. A diferencia de otras series que han importado a la señal abierta, o que se consiguen en DVD (Nip Tuck, Lost), aquí esta serie no ha prendido mucho, quizás porque es una comedia livianita, sin grandes efectos especiales, ni sangre, ni persecuciones, ni complots. Resumiendo, se trata de la vida de una mamá soltera, y su hija, actualmente universitaria. Lorelai (la madre), tuvo a Rory (la hija) a los 16 años, y decidió vivir su vida y criarla independientemente de sus millonarios y conservadores padres. La serie me enganchó porque tanto la madre como la hija son geniales en su propio estilo. Lorelai es divertida, relajada y envidiablemente regia. Rory ha evolucionado más a lo largo de las 6 temporadas, yendo de niña tímida, correcta y brillante, a un período de rebeldía en que abandona la universidad y se dedica a los carretes con su novio millonario, alejándose de su madre, aunque después vuelve al redil (y a Yale).
Lo que más me gusta de la serie (aparte de Luke, el novio de Lorelai; y de Cristopher, el papá de Rory), es la relación que cultivan madre e hija, siendo grandes amigas. Creo que es una de las cosas que sería feliz de replicar con mi hijo es ese nivel de confianza, de respeto y de cariño incondicional. Hay capítulos mejores que otros, pero la fauna que rodea a las Gilmore es divertida, y generalmente los capítulos no guatean.
La otra serie que estoy siguiendo los mièrcoles en la noche es "Bones", con el regio Ángel de Buffy de coprotagonista de una antropòloga forense inteligentìsima, que resuelve casos analizando los huesos, ademàs hace karate, bucea y no ve tele (horror!!!!). Obviamente ella carece de toda vida social y familiar, y él es su opuesto en todo, así que se nota la tensión sexual entre ambos... me recuerda los X-files antes de que se fuera Mulder, o Luz de Luna, cuando Bruce Willis tenía pelo. La serie me gusta porque el desarrollo de los capítulos es entretenido, y uno no siempre le acierta al asesino (no es tan predecible); y el equipo de Bones es bastante divertido. Viendo este tipo de serie uno se pregunta qué tan atrasados están nuestras policías en la investigación criminalística, y hasta cierto punto entiende que el porcentaje de delitos resueltos en Chile parezca mínimo, ya que parece que no contamos con expertos como Bones, o policías como Booth para atrapar a los delincuentes. O quizás sí los tenemos, pero son los que dejan libres a los delincuentes los responsables de que uno salga a la calle y se sienta insegura... y que los asesinos y violadores entren y salgan a la calle por la famosa puera giratoria. Es un consuelo que al menos en la tele los malos acaban donde tienen que acabar (pudriéndose en la cárcel) y no pululando por las calles que recorremos día a día.

viernes, julio 14, 2006

San Viernecito (patrono de los cansados...)


Hoy es el mejor día de la semana...es....ta ta ta taaaaaaaaaan!!!!: ¡San Viernecito!.
San Viernecito nació hace muchos años, en Concepción, alrededor de 1992, y en esa época era un santo joven y parrandero. De hecho, era el santo del fin de semana universitario, el que celebraba y apoyaba a los estudiantes cuando dejaban sus libros y mochilas en la casa (o pensión, según correspondiera), y animaba los carretes, fueran en casa (o pensión), en las fiestas de la U (¿quién no recuerda el casino los patos?), o simplemente cerca del copec market cuando daba hambre y partíamos a comer completos a las 3 o 4 de la mañana.
En todo caso, era milagroso, ya que un completo alcanzaba para 3 o 4 personas, y una cerveza para 10 o 15. También cuidaba el sueño hasta el día (o mejor dicho tarde) siguiente.
Con el paso de los años, San Viernecito maduró y se cambió de rubro, no sin antes pasar por un período de inactividad y crisis existencial, ya que durante la cesantía San Viernecito era simplemente "viernes" y se parecía tanto a un lunes como a un miércoles, o a un domingo .
Alrededor del año 2000, ya no estaba para carretes de largo aliento, y apadrinando a la humilde clase trabajadora de semana laboral, llegaba con una tremenda sonrisa a recibir a sus cansados deudos, que lo veían llegar agradecidos, y bendiciendo la oportunidad de disfrutar su día; y el inicio del fin de semana.
Hoy en día, San Viernecito ha traspasado generaciones. Ya hay devotos muy jòvenes que lo reconocen al llegar el último día de colegio, y festejan felices su día, dedicado al descanso y relajo (no importa que el sábado haya cosas que hacer), es un día sagrado, de ocio y recogimiento lùdico.
Siendo bien honestos ¿A quién no le agrada llegar a su casa un día viernes en la tarde, o noche, pensar en la perspectiva de todo un fin de semana por delante, sin pega y sin stress, sin tener que poner el despertador a las 6:45 de la mañana?. Mi culto personal implica ponerme pijama y pantuflas apenas entro, cenar algo, conversar con el chicoco, lavarme los dientes y acostarme... dando gracias porque ¡Al fin! Hoy es San Viernecito...

miércoles, julio 12, 2006

Gotitas de lluvia...


Me gusta la lluvia... cuando estoy en mi casa, abrigada y tomando algo caliente. No me agrada mucho cuando por cualquier motivo debo exponerme a ella, y me cae definitivamente mal cuando me mojo y mi punto de destino no es mi casa. Pero la lluvia es buena, viene, cae, moja la tierra y hace crecer las plantas y favorece la agricultura, etc. Así como en el sur deja a veces la crema (como ahora), y mata gente, la deja desprotegida, enferma, sin techo y sin casa a la cual llegar. Como todo en este mundo y ciclo de vida, todo tiene su lado positivo y negativo, su blanco y negro, su ying y yang, bendición y maldición... Igual que cada criatura que habita este mundo, igual que cada habitante de cada lugar. Nosotros también somos un equilibrio entre un lado oscuro y un lado luminoso, creo que las personas o los seres enteramente buenos o enteramente malos no existen, somos una mezcla de bondad y maldad, de caridad y crueldad, de construcción y destrucción, de ángel y demonio. Creo que los que nos diferencia de los animales es la conciencia de esta dualidad, de esta mixtura que como el agua y el aceite no pueden disolverse en uno, pero deben convivir en un mismo recipiente y de la mejor manera posible. Estoy convencida que hay que empezar por definir nuestras líneas, desenredar nuestras madejas y separar los hilos ¡Bendito el ser que lo tiene claro!
A esas personas, les envidio esa capacidad, porque debo reconocer que mi madeja personal si bien tiene algunos hilos convenientemente separados, no tiene muy claro su inicio y menos aún su final. Y me quedan varios nudos por desenredar... y es en parte lo que hoy me complica... hay algunos (más de algunos, en realidad) que siguen bastante enredados, y que muero por desenredar. Me gustaría definir de una vez aspectos importantes de este mundo que soy yo, para saber hacia dónde lo llevo. Deseo ser una buena persona, que el lado luminoso prevalezca sobre el oscuro, y creo que ese equilibrio con preponderancia de los positivo es lo que hace personas básicamente buenas, que pueden convivir y respetar al resto de su comunidad, y nos lleva a una buena sociedad. Uno recibe lo que envía: buenas energías de ida y de vuelta. Lo mismo al revés. De ahí al autoconocimiento automanejo hay un paso... gigantesco.
Espero ordenar el cajoncito interior y mantener mis nudos negativos bien guardados hasta que los desenrede y acomode donde corresponda. Y espero que la pobre gente que hoy se moja (del cuerpo y del alma) puedan tener un lugar digno y seco donde decantar sus aguas.

miércoles, julio 05, 2006

La pelota... por fin se acaba!!!!


Aprovecho un ratito de paz para ir armando este pequeño mundo que será sólo mío... y de quien quiera compartirlo. ¿El tema? Cuál más que el mundial. Ahí hemos estado, escuchando, viendo y sufriendo por una pelota que corre en Europa, un juego del que ni siquiera hemos participado en esta ocasión. Con todo respeto a los futboleros, pero de repente he visto reacciones viscerales que no creía posible en el caso de que Chile no estuvo ni cerca de clasificar..., y aunque suene repetido, estoy cansada de prender la tele y encontrarme con... fútbol; leer el diario y ver... fútbol!..., entrar a internet y ver...¡FÚTBOL!. Es en estas ocasiones en que agradezco la presencia del cable, por lo menos nos deja alguna alternativa....
Debo reconocer que no soy muy adicta al deporte (ni hoy, ni ayer, ni nunca), que de vez en cuando veía y disfrutaba los partidos del chino Ríos cuando todavía se dedicaba a jugar y no a tontear, y que participé de la fiebre del mundial el 98, cuando Chile jugó. Creo que ha sido la única vez que me he sentado a ver fútbol con gusto, claro hasta que quedamos eliminados.
Por último debo decir ¡Gracias porque termina el Mundial!
PD: (Entre paréntesis.... preferiría que ganara Francia, uno no puede desligarse completamente del mundo)