Gotitas de lluvia...

Me gusta la lluvia... cuando estoy en mi casa, abrigada y tomando algo caliente. No me agrada mucho cuando por cualquier motivo debo exponerme a ella, y me cae definitivamente mal cuando me mojo y mi punto de destino no es mi casa. Pero la lluvia es buena, viene, cae, moja la tierra y hace crecer las plantas y favorece la agricultura, etc. Así como en el sur deja a veces la crema (como ahora), y mata gente, la deja desprotegida, enferma, sin techo y sin casa a la cual llegar. Como todo en este mundo y ciclo de vida, todo tiene su lado positivo y negativo, su blanco y negro, su ying y yang, bendición y maldición... Igual que cada criatura que habita este mundo, igual que cada habitante de cada lugar. Nosotros también somos un equilibrio entre un lado oscuro y un lado luminoso, creo que las personas o los seres enteramente buenos o enteramente malos no existen, somos una mezcla de bondad y maldad, de caridad y crueldad, de construcción y destrucción, de ángel y demonio. Creo que los que nos diferencia de los animales es la conciencia de esta dualidad, de esta mixtura que como el agua y el aceite no pueden disolverse en uno, pero deben convivir en un mismo recipiente y de la mejor manera posible. Estoy convencida que hay que empezar por definir nuestras líneas, desenredar nuestras madejas y separar los hilos ¡Bendito el ser que lo tiene claro!
A esas personas, les envidio esa capacidad, porque debo reconocer que mi madeja personal si bien tiene algunos hilos convenientemente separados, no tiene muy claro su inicio y menos aún su final. Y me quedan varios nudos por desenredar... y es en parte lo que hoy me complica... hay algunos (más de algunos, en realidad) que siguen bastante enredados, y que muero por desenredar. Me gustaría definir de una vez aspectos importantes de este mundo que soy yo, para saber hacia dónde lo llevo. Deseo ser una buena persona, que el lado luminoso prevalezca sobre el oscuro, y creo que ese equilibrio con preponderancia de los positivo es lo que hace personas básicamente buenas, que pueden convivir y respetar al resto de su comunidad, y nos lleva a una buena sociedad. Uno recibe lo que envía: buenas energías de ida y de vuelta. Lo mismo al revés. De ahí al autoconocimiento automanejo hay un paso... gigantesco.
Espero ordenar el cajoncito interior y mantener mis nudos negativos bien guardados hasta que los desenrede y acomode donde corresponda. Y espero que la pobre gente que hoy se moja (del cuerpo y del alma) puedan tener un lugar digno y seco donde decantar sus aguas.

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