Ojos...
Desde hace tres semanas, a diario experimento un pequeño gran milagro: abro los ojos... y veo. Aunque suene un poco exagerado, lo vivo así día a día. Gracias a una combinación de factores, especialmente la buena voluntad de mi padre para prestarme el dinero gentilmente aportado por Codelco en su última negociación, así como la amabilidad y preocupación de mi hermanita y su marido para aguantarme 3 semanas en su casa, y la paciencia de mi hijo que se portó como un rey durante todo el proceso, más el cariño y la preocupación de mi mamá, de mi querido niño y varios amigos; finalmente pude cumplir con un gran sueño: el poder ver, ponerme en las benditas manos del Dr. Patricio Meza y abandonar los lentes.
Para las personas que tienen la gracia de contar con su visión más o menos impeque, creo que será inexplicable mi emoción, simplemente hay que experimentarlo para poder entenderlo. El sólo hecho de poder ver sin nada que me limite el campo visual, de dejar de depender de un adminículo que , mal que mal, me fue muy útil por tantos años, me tiene muy , pero muy contenta. Hoy fui a modificar mi licencia de conducir, y aunque el trámite fue largo y latoso, me emocioné cuando le comenté al médico evaluador lo bien que estaba de mis ojitos, y lo bien que él me trató al respecto.
Ahora puedo apreciar cosas mínimas, que si bien antes las veía, simplemente no las disfrutaba. También me ha servido para valorar todas las pequeñas grandes cosas con las que uno cuenta día a día, y que por lo mismo pasan inadvertidas: oír, oler, gustar, tocar, caminar, amar...
Cuando volví a trabajar este lunes, me recibieron muy bien, e inclusive me comentaron que me veía hasta más joven (cricri). Yo sé que la cara y la expresión me cambiaron, y porque después de un inicio de año bastante conflictivo, de a poco las cosas se han ido desarrollando prácticamente solas, con muchas cosas hermosas en el camino. Alguien me dijo que andaba "radiante" ¡Qué lindo!. En definitiva, este verano será inolvidable, fundamentalmente por dos cosas: mis ojos nuevos, las joyas más preciosas con las que cuento hoy; y el reencuentro del amor, que surgió espontáneo e inesperado, de parte de quien me ha ido demostrando día a día que vale la pena jugársela por ese sentimiento... Pero ése es tema para otro post... (jajaja, apuesto que no falta el copuchento....)
Para las personas que tienen la gracia de contar con su visión más o menos impeque, creo que será inexplicable mi emoción, simplemente hay que experimentarlo para poder entenderlo. El sólo hecho de poder ver sin nada que me limite el campo visual, de dejar de depender de un adminículo que , mal que mal, me fue muy útil por tantos años, me tiene muy , pero muy contenta. Hoy fui a modificar mi licencia de conducir, y aunque el trámite fue largo y latoso, me emocioné cuando le comenté al médico evaluador lo bien que estaba de mis ojitos, y lo bien que él me trató al respecto.
Ahora puedo apreciar cosas mínimas, que si bien antes las veía, simplemente no las disfrutaba. También me ha servido para valorar todas las pequeñas grandes cosas con las que uno cuenta día a día, y que por lo mismo pasan inadvertidas: oír, oler, gustar, tocar, caminar, amar...
Cuando volví a trabajar este lunes, me recibieron muy bien, e inclusive me comentaron que me veía hasta más joven (cricri). Yo sé que la cara y la expresión me cambiaron, y porque después de un inicio de año bastante conflictivo, de a poco las cosas se han ido desarrollando prácticamente solas, con muchas cosas hermosas en el camino. Alguien me dijo que andaba "radiante" ¡Qué lindo!. En definitiva, este verano será inolvidable, fundamentalmente por dos cosas: mis ojos nuevos, las joyas más preciosas con las que cuento hoy; y el reencuentro del amor, que surgió espontáneo e inesperado, de parte de quien me ha ido demostrando día a día que vale la pena jugársela por ese sentimiento... Pero ése es tema para otro post... (jajaja, apuesto que no falta el copuchento....)

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